miércoles, 29 de septiembre de 2010

Ponga un contador de cosas en su vida

Una de las cosas buenas de ser contadora de cosas es que cada día haces algo distinto y hablas con un montón de gente diferente. Eso significa que absorbes millones de datos absurdos que en general no tienen ninguna utilidad en tu vida diaria, pero que, para ciertas situaciones, no vienen mal. Por ejemplo:

-Te conviertes en un as de las conversaciones de ascensor.

Para qué hablar del tiempo cuando puedo darte la réplica a casi cualquier conversación que empieces. ¿Que te dedicas a montar paneles solares en las casa? Yo te puedo comentar cuál es la potencia instalada de esta energía limpia en Speedytown. ¿Que has pedido cita en el médico y te ha dado hora para dentro de dos meses? Yo te tranquilizo contándote los plazos para que entre en vigor el decreto que regula las listas de espera sanitarias. ¿Que eres un juerguista y lo que te interesan son las fiestas? Pues te cuento el programa de conciertos que acaba de cerrar el Ayuntamiento. Que, a pesar de todo, te van los clásicos y SÍ quieres hablar del tiempo, pues te detallo la previsión para la jornada. No hay problema.

-Pasas a ser un potencial ganador del Trivial

Porque reconozcámoslo, ese último quesito, el definitivo que decide la partida, siempre depende de una pregunta absurda como de dónde viene el nombre que se le dan a la estatuilla de los Oscars o cuántos corazones tiene un pulpo. En momentos como ése todo el mundo quiere un contador de cosas en su equipo a ver si él ha oído esa tontada en alguna de sus múltiples actividades y consigue el triunfo.

-Te transformas en la baza más segura para una noche de guardia.

Para que esto se entienda, tengo que explicar el concepto "noche de guardia". Cuando, allá por el Pleistoceno, alguna de mis amigas quedaba con un nuevo ligue que no conocía prácticamente de nada, necesitaba que montáramos guardia. Esto significaba acompañarla al bar donde había quedado con él y quedarnos hasta que ella estuviera segura de que el chico no era un asesino en serie que la iba a descuartizar. Una vez comprobado eso, la función de la guardia continuaba entreteniendo a los amigos del ligue en cuestión para dejar intimidad a los nuevos tortolitos, que así podían conocerse a fondo.

Y era en la labor de entretenimiento en la que una contadora de cosas era más útil que nunca. Porque los amigos del ligue podían ser de todo pelaje. Si eran informáticos interesados en ordenadores, la táctica era comentar la última novedad en motores de búsqueda o exploradores. Si a los chicos les gustaba más la historia, una apuesta segura era hablar del último descubrimiento arqueológico y si eran de Matemáticas o Físicas... bueno, entonces había que recurrir al comodín del público y empezar las rondas de chupitos de tequila. Que nadie se ofenda, ¿eh? Es que los contadores de cosas somos más de letras y empezar conversaciones con gente muy muy muy de ciencias... pues nos cuesta. Y los chupitos siempre ayudan.

Seguro que ser contador de cosas tienen más puntos positivos... ya se me ocurrirán.

martes, 28 de septiembre de 2010

Resistiendo en la resistencia

Speedysister peque se casó hace poco. Con ella cayó la última compañera que resistía conmigo en el frente de la soltería de la Speedyfamily. A pesar de que al principio éramos un montón en el equipo (tengo muchos hermanos y millones de primos) con los años hemos ido sufriendo bajas continuas hasta que me he quedado sola. Eso provocó que el día de la boda hubiera un comentario estrella.

Pensaréis, con buen criterio, que ese comentario era “Qué guapa está la novia”, pero no. Eso se dijo mucho, es verdad, pero no lo que más. “Que ceremonia más bonita” fue otra frase muy repetida, pero superada por otra. ¿Cuál? Sí, efectivamente.

“Y tú Speedy, ¿para cuándo?”

Creo que son las cinco palabras que más he oído en una sola noche de mi vida. Como conozco a mi familia y ya me lo temía, decidí buscarme respuestas variadas, para no repetirme.

-Pues igual tardo un poco, porque ahora mismo tengo dos novios, uno para los días pares y otro para lo impares. Y claro, me cuesta decidir.

-Quiero que nuestra situación esté regulada, así que estoy esperando a que legalicen la poligamia. Es que somos un trío y no una pareja, ¿sabes?

-Estamos esperando a que le concedan el divorcio, que estas cosas llevan su tiempo.

-Ahora quiero concentrarme en mí y en mi trabajo (típica respuesta de revista del corazón, ¿eh?)

Pero bueno, es verdad que no sólo tuve preguntas. También recibí propuestas de hijos, sobrinos y hermanos ofertados como posibles maridos. Mogollón. Aquello parecía un mercadillo de novios. “Venga, guapa, que tengo el género a mitad de precio y me lo quitan de las manos, me lo quitan de las manos”

-Mi hijo es de tu edad, TE EN-CAN-TA-RÍA, es muy limpio
-Señora, no sólo considero la higiene una cualidad positiva, sino imprescindible, pero si es lo mejor que se le ocurre para venderme a su hijo, mal vamos. No quiero ni pensar cómo será en lo demás.

-Tengo un sobrino majísimo, está estudiando oposiciones, TE EN-CAN-TA-RÍA
-Pues mire qué bien, deséele suerte.

-TE EN-CAN-TA-RÍA mi primo, es mago.
-No me digas más, me va a echar unos polvos mágicos y va a desaparecer.

En fin, allí estuve, aguantando bajo el fuego enemigo de preguntas, proposiciones y miradas de lástimas, que también las hubo. Sigo resistiendo en la resistencia hasta que las filas de la soltería se refuercen de nuevo con la primera remesa de divorciados, que sospecho que no tardará en llegar. O hasta que yo deserte y me una al bando contrario, que en esta vida, nunca se sabe.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Hola, soy Speedygirl y soy una adicta

Mi adicción empezó como todas, de forma inocente. Poco a poco, sin darme cuenta y ya desde pequeña. Ni siquiera recuerdo la primera vez que lo probé, ni quien me lo ofreció. Tampoco debió de impresionarme mucho ese momento, porque me acordaría, ¿no?

El caso es que pronto empezó a estar cada más presente en mi vida, hasta hacerse habitual y cotidiano. Al principio, los que me querían intentaron controlarme, por mi bien. Me pidieron que lo tomara sólo dos veces por semana y lo intentaron limitar a los días de fiesta, a las celebraciones a los cumpleaños. Trataron de convencerme de que no convenía abusar y que debía tomarlo sólo cuando me apeteciera de verdad, cuando realmente lo necesitara.

Pero los años pasaron y los que me querían dejaron de tener tanto peso en mis decisiones. No podían vigilarme a todas horas y yo pensaba que exageraban, que el tema no era tan grave y que no importaba si tomaba más de lo que ellos decían. Y fui incrementando la dosis poco a poco, sin darme cuenta. Al principio dos veces por semana, luego tres, luego cinco... hasta que se hizo diaria.

Me encantaba ese hábito, me hacía feliz y no veía peligro alguno en él. Como todos los adictos, decía “yo controlo” y realmente lo pensaba hasta que un día, de repente, no pude conseguir mi dosis y me noté ansiosa, nerviosa y de mal humor... Aquello era una señal clara, pero no quise verla. Me convencí a mí misma de que me había pillado con mal cuerpo y seguí con mi hábito, que por aquel entonces ya repetía dos veces al día.

Los años pasaron, mi adicción creció y toqué fondo un día que me descubrí a mí misma subida a una escalera rebuscando en el fondo del armario, en los huecos de las lámparas y en las partes traseras de los cajones para encontrar un poco. En ese momento tuve la certeza de que estaba enganchada y quise buscar ayuda.

Y aquí estoy, contándoos mi caso. Porque sé que hay muchos en mi situación, aunque no se atreven a confesarlo. Y para evitar que los que aún no lo están, lleguen a mi estado. Así que compañeros, lo reconozco.

Hola, soy Speedygirl, y soy adicta al chocolate (al de pastelería, ¿eh?)

viernes, 24 de septiembre de 2010

El teléfono roto

A mi me encantaba dedicarme a jornada completa a mi trabajo de superheroína. Era un curro duro, pero algunas cosas molaban: proteger a los débiles, vencer a los malos, notar el cariño y la admiración del público... Bueno y porqué negarlo, llevar mi supertraje, que me quedaba superbien y me hacía un supertipazo.

Ahora sólo me dedico a defender a la Humanidad en mis ratos libres y soy contadora de cosas a tiempo total. El curro no mola tanto como el de superheroína, pero tiene sus cosas buenas. Es chulo contar cada día algo distinto, porque así nunca te aburres y también es bonita la sensación de vivir momentos importantes de primera mano.

El problema es que este curro tiene otro montoooooon de cosas malas. Está mal pagado, se llevan unos horarios horribles y hay que ir siempre corriendo a todas partes (yo no puedo usar mi supervelocidad porque tengo que proteger mi identidad secreta). Todo el mundo se cree con derecho a tratarte mal y te exige que los sepas absolutamente todo de cualquier tema posible. Los niveles de estrés son de 12 en una escala de 10 y los ánimos están siempre igual que si fuera a caer un meteorito gigante y a destruir la Tierra. En fin, un horror.

Una de las cosas que no me gustan de contar cosas es que funciona más que en ningún sitio el teléfono roto. La órdenes parten de algún lugar, allá en la estratosfera donde viven los jefazos, y pasan por un millón de intermediarios hasta que llegan al currito de turno, que es el que de verdad tiene que hacer el trabajo. Este pobre currante recibe un mensaje mutilado, distorsionado y que no tiene prácticamente nada que ver con las órdenes originales. Así pasa lo que pasa:

Jefazo Supremo de todos los Jefes: Dile a la hormiga insignificante que va a hacer el trabajo que pregunte a Don Importante de dónde sacó el dinero el exmarido de su hija para comprarse un dúplex en las Bahamas.

Jefazo Supremo Pero Menos: Dile a la hormiga que pregunte a Don Importante de dónde sacó el dinero su hija para comprarse un dúplex en las Bahamas.

Jefazo Sin Más: Que por lo visto Don Importante debe tener una prima o una sobrina o algo que tiene una villa en las Bahamas... q cómo se lo ha comprado.

Jefecillo Con Aspiraciones: Que se entere de cuánto le ha costado la granja que tiene la hermana de Don Importante en Las Bahamas, o las Islas Caimán o por esa zona.

Jefecillo Intermedio: Que pregunte que cómo están los precios de las granjas en Las Bahamas o en las islas Canarias, que Don Importante lo sabrá, que debe de tener algun terreno allí.

Jefe Directo: Speedy, ya llegas tarde, vete pitando para allá que estarán Don Importante y Don Esencial. Uno de los dos debe tener un terrenillo en la playa... que dicen los jefazos que le preguntes.

Speedy: ¿Qué le pregunte el qué?

Jefe Directo: Pues no sé... que cómo se lo pasan allí, que si van con las familia...

Imaginaos, luego vas allí y haces la pregunta. Don Esencial se queda a bolos porque no sabe de qué le hablas y Don Importante te ridiculiza diciendo: "Señorita, debería informarse mejor".

Y tú piensas: "Si yo te contara..."

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Mis Días Mundiales sin...

Hoy es el Día Mundial sin coches, una jornada dedicada a concienciar al respetable de que use menos su vehículo privado y se mueva más en transporte público. También hay Día Mundial sin tabaco, son alcohol, sin juegos de azar... Vamos, que el menda que tuvo la idea de los Días Mundiales se habrá quedado descansado porque la ha exprimido hasta sus últimas consecuencias. Bueno, no, ha tenido algunos olvidos imperdonables. Yo creo que deberían instaurarse oficialmente unos cuantos más. Por ejemplo:

Día Mundial sin políticos cutres

Día Mundial sin madrugones

Día Mundial sin los caraduras que se cuelan en la filas

Día Mundial sin malas noticias en el informativo

Día Mundial sin jefes plastas

Día Mundial sin ningún tipo de jefe

Día Mundial sin perros del hortelano

Día Mundial sin llamadas de teleoperadores

Día Mundial sin hipoteca

Día Mundial sin ex que se portan mal

Día Mundial sin anuncios en la tele durante una buena peli

Día Mundial sin programas del corazón

Día Mundial sin los no-me-beso-porque-no-me-llego

Por ahora me conformo con estos. ¿Vosotros proponéis algún Día Mundial más?

martes, 21 de septiembre de 2010

Por favor, tímame.

Empiezo a plantearme si no habré comido algo últimamente que me haya puesto cara de pringada. Es eso o que alguien me haya pegado en la capa de mi supertraje un cartel que diga: "Soy lerda, por favor, tángame", porque llevo una rachita...

Ya os he contado que los perracos de la administración me hicieron el timo de la estampita. Bueno, pues ahora le toca el turno a ENDESAstre, a los que, como hay confianza, en adelante llamaré los perracos de la luz. El caso es que este verano algún jefazo de ENDESAstre decidió pagarse una letra de su yate a mi costa y me pasó una factura de electricidad cuatro veces superior a mi consumo real.

Sé por experiencia que estas batallas son duras, así que en cuanto vi el recibo, respiré hondo, me agarré lo machos y llamé para protestar. Contra todo pronóstico, la señorita que me atendió admitió enseguida un error en la factura y me dijo que en cuanto les proporcionara la lectura real de mi contador, la corregirían.

Uhmmmmmmm, demasiado fácil... mi radar de superheroína me decía que había gato encerrado. Y mi radar nunca falla. Cuando llamé para dar la lectura real de mi contador, las cosas no fueron tan fáciles:

Speedygirl: Blablabla, hay un error en mi factura, blablabla me dijisteis que os diera mi consumo real, blablabla es éste

La tonta (no es insulto, es un descripción objetiva) que trabaja para los perracos de la luz, en adelante, la Tonta: Ya no hace falta la lectura real, hemos compensado el error en la siguiente factura.

S: Ya, pero es que ponéis consumo cero, pero sigue siendo 4 veces más de lo que yo he gastado, así que me seguís debiendo dinero.

La Tonta: Pero es que en su factura ya pone consumo cero.

S: Hablo español, ya te he entendido la primera vez, pero que no me cobréis este mes, no significa que estemos en paz. He pagado cuatro veces más de lo que debía, me lo tendréis que devolver.

La Tonta: Le pondremos consumo cero en su factura hasta que se iguale.

S: (Inspira, espira, inspira, espira) Pero es que de esa forma yo no tengo manera de controlar cuanto me habéis pagado ya y cuánto me debéis, tengo que fiarme de vosotros.

La Tonta: Señora, que no es cuestión de fe, que lo estoy viendo en el ordenador, en la factura pone consumo cero

S: (Un, dos tres, cuatro, cinco, seis, yo me calmaré, todos los vereis) Punto uno, vuelve a llamarme señora y no lo cuentas. Punto dos, me da igual lo que veas en el ordenador, quiero que corrijas la factura, porque está equivocada.

La Tonta: Pero ya se ha emitido la siguiente factura.

S:(Ojalá pudiera decir "¡Adelante Gadgetobrazo!" y darte una colleja a ver si se te resetea el cerebro, porque pareces un disco rayado) Por mí como si habéis emitido mil, hay un error y no quiero que os quedéis con mi dinero hasta diciembre. POR FAVOR, ANULA-EL-RECIBO.

La Tonta: Pero la factura...

S: No sé qué parte no estás entendiendo, quiero que ANULES-EL-RECIBO.

La Tonta: Insisto en que en su factura el consum...

S: Mira, tengo paciencia de superheroína, pero vuelve a decir algo de consumo cero y los perracos de la luz van a contar con una trabajadora menos en su plantilla. Te lo advierto.

Como seguro que ya habréis imaginado, un mes y mil llamadas después de eso, los jefazos de ENDESAstre aún no me han devuelto mi dinero. A este paso, voy a tener que cambiarme el nombre. Pringadagirl no suena del todo mal, ¿no?

jueves, 16 de septiembre de 2010

Ligar en la Edad de Piedra

El otro día oí a dos chavales jóvenes hablando de lo difícil que está el tema del ligoteo. Y cuando digo jóvenes quiero decir INSULTANTEMENTE jóvenes, es decir de esos que han tenido móvil propio prácticamente desde la cuna, que su primer juguete fue un ordenador y que no conciben la vida sin Internet porque han tenido conexión de banda ancha desde que dieron su primero paso.

Pues el caso es que estaban los dos chavales contándose sus penas sentimentales y lamentándose de lo complicado que es encontrar a su media naranja y yo no pude evitar mirarles fijamente a los ojos, ponerles una mano en el hombro y.... ¡hacerles una pedorreta! ¿Que vosotros lo tenéis difícil? ¡TURURÚ!

Los que leáis esto y hayáis vivido, como yo, en una época pretecnológica estaréis de acuerdo conmigo.Nosotros teníamos que currárnoslo mucho más.

Para empezar nadie tenía móviles así que cuando te interesaba alguien no podías mandarle un sms ambiguo del tipo "Te escribo esto y entiende lo que quieras". Había que coger el toro por los cuernos y llamar. Y lo que es peor: había que llamar A CASA, con los mil peligros que ello conllevaba: que lo cogiera su padre y te sometiera a un interrogatorio policial, que lo cogiera el hermano graciosete y se riera de ti, que descolgara su madre y te empezara a agobiar con comentarios del tipo "ayyyyy, que monaaaaaaaa, yo conozco a tu madre...". Si era a ti a quien llamaban, las cosas no eran mucho mejores. No había manera de evitar el cachondeo que se formaba desde el minuto uno, y desde luego, no existía forma humana de llevarla historia en secreto, al menos hasta ver un poco adonde iban las cosas. Tu noviazgo era oficial mucho antes del primer beso. Un horror, vamos.

Durante muchos años tampoco tuvimos Internet, así que nos perdíamos un mundo de posibilidades. No nos podíamos escribir miles de e-mails al día, que es la manera más rápida de establecer contacto indirecto rápido y efectivo. Nuestro única opción eran las cartas, que desde luego estaban mucho más curradas, pero que requerían más tiempo, entre escribirlas, mandarlas y que el otro las recibiera. Un método muy eficaz de mostrar tu amor eterno era enviar una postal, pero claro, para eso había que irse de viaje, así que no era una solución si habías decidido que tu media naranja era un compañero de clase, por ejemplo.

Sin acceso a Internet todas las oportunidades de ligoteo que ofrecen las redes sociales quedaban fuera de nuestro alcance. Nada de agregar al objeto de deseo al Facebook, así como sin querer y dejarle en el muro mensajes sospechosos del tipo "Que guapo sales en la foto del perfil". No había manera de recopilar información útil para la causa a través de los comentarios que dejaban los descerebrados de sus amigos ni de cotillear en las fotos de su cumpleaños si el chico seguía teniendo esa novieta que era el mayor obstáculo para tus planes.

El messenger era otro de los grandes métodos de ligoteo con los que no contábamos. Por tanto, eliminadas todas las burradas que se sueltan por este medio seguidas de una carita sonriente (¡Toma raca! Si quieres lo entiendes y si no estás por la labor, hay que ver qué graciosa soy y qué broma más buena he hecho, ¿eh?)

En fin, que ligar en nuestra época era mucho más difícil. Ahora que lo pienso con calma, no sé ni como lo conseguíamos... Eramos unos craks, ¿eh?

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La guerra del amor

Dicen que en el amor y en la guerra todo vale, pero no es cierto. En las guerras, por lo menos, se han acordado internacionalmente unas normas mínimas que los adversarios deberían cumplir. La Convención de Ginebra prohíbe que se usen armas que ocasionen daños permanentes en el Medio Ambiente o que se torture a los prisioneros, por ejemplo. El amor causa cada día tanto dolor y tantas bajas como la guerra más cruenta y a nadie se le ha ocurrido establecer unas reglas básicas. Pues no sé, igual es hora de que alguien se ponga a ello, ¿no?.

Ya sé lo que estáis pensando, "ala, Speedy, qué exagerada, el amor no es una guerra". Pues yo a las pruebas me remito. Para empezar se habla en clave, como los espías. Y causa más víctimas que cualquier batalla. Aquí no sólo caen los que se alistan y acuden al frente. Nadie está a salvo: joven o viejo, rico o pobre, listo o tonto. Ahora mismo a alguien le están rompiendo el corazón en algún lugar del mundo, eso seguro.

Y cuando te rompen el corazón, cuando te lo rompen de verdad, claro que hay víctimas mortales. La persona que eres muere y nace otra más fuerte, más experimentada, más cínica y mucho menos confiada. Los desengaños amorosos, los de verdad, te mutilan. Puede que no pierdas un brazo o una pierna, pero te quitan ingenuidad, ilusión, espontaneidad...trozos de la persona que eras antes de que te partieran el alma.

Por eso, señores responsables de regir los destinos del Mundo, propongo unas normas básicas para regular la guerra del amor. Unos mínimos para asegurarnos de que se respetan los derechos humanos en estas batallas crueles. Algo como esto:

-Prohibida la tortura: Si no me quieres, déjame. No te dediques a tratarme mal a ver si me canso y te dejo yo o a despreciarme porque ahora buscas cosas distintas a las que encuentras en mí. Vete en cuanto lo sepas. Me merezco algo mejor, alguien que me quiera.

-Prohibidas las armas químicas, las sustancias venenosas para cualquier relacion sana como el chantaje emocional y el egoísmo extremo. Si no tienes un mínimo de generosidad, no formes una pareja, con nadie. Salirte con la tuya a base de hacerte la víctima es un CRIMEN. Bastantes víctimas hay ya en la vida para que tú te disfraces de una sólo con el objetivo de hacer tu santa voluntad.

-Prohibido humillar a los prisioneros: cuernos prolongados y sistemáticos no tienen justificación a no ser que sea por común acuerdo de las dos partes contratantes. Y menos todavía si lo sabe todo el mundo menos el/la implicado/a.

-Prohibido atacar a los civiles que no estén en el frente. La batalla la libran las dos partes de la pareja, si no somos pareja, no hay combate que luchar. No seas perro del hortelano y me arrastres a primera línea de fuego sin razón, que yo sólo pasaba por aquí.

Señores responsables de regir los destinos del Mundo, este sólo es el primer borrador, ya les iré enviando más propuestas conforme se me vayan ocurriendo. Es que hay que ver, tengo que estar en todo, ¿eh?

martes, 14 de septiembre de 2010

Do you speak English?

(Iba a escribir esta entrada en inglés porque sé que todos sois bilingües, pero bueno, mejor la traduzco por si las flies, ¿no?)

Hace años, cuando estaba empezando mi carrera, me recomendaron que si quería ser una superheroína de fama mundial, tenía que aprender idiomas. Por aquel entonces a mí el inglés se me resistía un poco, así que me fui pasar un verano a Inglaterra a ver si lograba darle un empujocillo al tema y sacarme el título.Como no conseguí prácticas con ningún reputado héroe hijo de la Gran Bretaña, me busqué un curro de camarera en un restaurante en el que todos los trabajadores habían ido a hacer los mismo que yo, es decir, aprender el idioma. En la plantilla había rusos, georgianos, italianos, argentinos y franceses, la mayoría de los cuales no entendía ni papa de lo que les decían los clientes y menos todavía de lo que les comentaban sus compañeros plurinacionales. Aquello era la Torre de Babel, ni más ni menos.

Ya os podéis imaginar las escenas de caos que se vivían en la cocina.

-I need a dish

-(Con cara de extrañeza) A fish?

-(Gesticulando y gritando más, como hace todo el mundo cuando no le entienden) No, a DISH

-(Flipando)¿¿¿A shit?????

-(Desesperada) A DISHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!

-¿¿¿¿¿¿???????????

-Un plato, tronco, un plato, quiero un plato, ¿qué te voy a pedir en la coina? ¿Un elefante?

Pero las escenas realmente dramáticas se vivían con los clientes. Y eso que el tema se simplificaba al máximo porque el restaurante tenía menú del día y los comensales sólo podían elegir entre UNA carne, UN pescado y el menú infantil, que siempre era de fritos. Aún así en la mayoría de las mesas se terminaba jugando a las películas.

-I want PORK.

-¿¿¿¿¿¿ein?????

-¡PORK!

-¿¿¿¿???

-Me pork (el cliente ponía las manos detrás de la cabeza, imitando las orejas de un cerdo), she wants fish (el cliente movía la mano haciendo una onda, como si fuera un pez nadando).

El camarero de turno apuntaba el pedido y se iba a la cocina realizado, con la satisfacción del deber cumplido.

Luego estaban las conversaciones misteriosas.

-¿Cuánto rato has estado en esa mesa, ¿no?

-Es que me estaban preguntando si las carreteras de España estaban bien señalizadas.

-¿Tú estás segura de que te han preguntado eso?

-No sé, yo creo que sí...

O las proposiciones sospechosas que nunca se llegaba a saber si eran indecentes o no.

-Ése me ha dado un montón de propina y me ha dicho no sé qué

-Mujer, pues te habrá felicitado por hacer bien tu trabajo.

-No sé tía, me ha guiñado un ojo... y me ha señalado el escote

-Pues coge el dinero y pírate lo más rápido que puedas. Esa mesa la atiende mañana Diego.

En fin, un caos continuo. En esa estancia en el extranjero a mí sólo me quedaron dos cosas claras:

-Siempre me entenderé mejor con un francés que hable inglés fatal que con un ruso que hable inglés de pena. El francés por lo menos cometerá los mismos errores gramaticales que habría cometido yo, así que ya se sabe más o menos por donde van los tiros.

-El amor es el lenguaje internacional. Nunca había visto formarse tantas parejas plurinacionales en tan poco tiempo.

Cuando volví a España mi nivel de inglés no había cambiado mucho, pero sabía decir hola, adiós y los insultos básicos en cuatro idiomas, además de la lengua de Shakespeare. Mis profes no apreciaron mucho este interesante detalle multicultural y me catearon. Qué gente más sosa, de verdad.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Definiciones

JEFE: especímen dedicado prácticamente en cuerpo y alma a marear a los curritos que trabajan para él. Según el grado y tipo de tocapelotismo se pueden distinguir varias subespecies:

El fustigador: Se distingue por su afán de insultar y humillar a sus subordinados. Grita continuamente y aprovecha cualquier ocasión para hundir en la miseria a todo aquel miembro de la plantilla que se le ponga a tiro. Cree siempre que todo el trabajo está mal hecho y su frase más repetida es “estoy rodeado de inútiles”

El tocapelotas puro y duro. Es una variedad más peligrosa que la anterior porque no se les ve venir con tanta facilidad. No gritan tanto, pero tampoco les parece bien nada de lo que hace nadie de su plantilla. Si les entregas algo blanco, prefieren que lo modifiques hacia un gris oscuro. Cuando lo haces, te piden que tire más hacia marrón y cuando ven el resultado están convencidos de que sería mucho mejor negro. Al final se sueltan tan tranquilos: “Anda, vuelve al blanco, que no estaba tan mal”. No saben lo que quieren, sólo están seguros de lo que NO quieren: lo que tú hagas, sea lo que sea.

El meticón: Fácilmente confundible con el tocapelotas, aunque con algunas especificidades propias. No desempeña ninguna labor en la empresa excepto la de coordinar, que para él significa delegar absolutamente todo y dar la brasa lo máximo posible. No sabe qué tareas hay que hacer, ni qué proceso se sigue para desempeñarlas, ni cuánto tiempo llevan, pero eso no es impedimento para meterse en todo. Obligará a adelantar trabajo que posteriormente hay que repetir, porque se ha realizado antes de reunir las condiciones adecuadas. Cogerá tu labor, la desorganizará, la mutilará, la inutilizará y después te pasará el marrón a ti diciendo “ya lo terminas de apañar tú”. Se les reconoce por el número de veces que te llaman a lo largo del día. Si tienes que cogerles el teléfono más de 20 veces estás claramente ante un ejemplar de jefe meticón.

El Molo mazo: la subespecie que va de que lo sabe todo, aunque en realidad no tiene ni idea de nada y se dedica a tocarse las narices a dos manos pensando en lo maravillosa que es su vida. No me extraña, le pagan por no hacer nada, yo también pensaría que mi vida es genial con un curro así. Estos especímenes son de dos tipos. Los hay que disimulan y cumplen su jornada laboral, jugando al Buscaminas y haciendo la ronda de llamadas a los colegas para comentar el fin de semana. Pero también existen lo que no se molestan ni en mantener las apariencias y pasan por el lugar de trabajo cuando les viene bien o cuando les apetece, saludando efusivamente y haciendo alguna bromita digna de ser incluida en un espectáculo de la gira de Las Virtudes. Normalmente su grado de caradura es inversamente proporcional a las molestias que ocasionan a los curritos, así que cuanto más morro tengan, menos darán la brasa. Esta característica los hace más sobrellevables para la parte de la población que tiene que soportarles.


El controlador obsesivo: Esta subespecie surgió a consecuencia de una mutación genética sufrida por un especímen varias generaciones atrás. Nacen con el complejo de estafados y creen que todo el mundo les tima. Piensan que el electricista les cobra más de lo que debería, que en la carnicería trucan la balanza para proporcionarle menos género por el mismo precio y por supuesto están seguros de que sus subordinados se tocan las narices durante la jornada laboral. Sospechan que no cumplen el horario, que no atienden sus funciones y que no realizan sus tareas (supongo que cuando las ven terminadas deducen que las han hecho los gnomos durante la noche, pero bueno, es sólo una hipótesis). Su solución es controlar a todo y todos durante las 24 horas del día: llaman cada dos minutos para comprobar que estás en tu puesto, piden que les mandes copia de cada correo que envías y exigen un informe de cada movimiento que realizas, incluido tapar y destapar los bolis.

Por supuesto, hay cruces entre todas las modalidades que dan lugar a los sujetos más originales y coloristas. La única característica común y permanente es el tocapelotismo extremo, para desgracia de los curritos, claro.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Pregunte, pregunte...

Cuando estaba empezando mi carrera de superheroína tuve que presentarme a muchos procesos de selección: para conseguir unas prácticas, un curro de verano o entrar en la super-mega-academia-chupi en la que te adiestran para ser un superhéroe en condiciones. La mayoría de las veces estos procesos eran absurdos porque es imposible saber en cinco minutos si alguien tiene lo que hay que tener o no para defender a la Humanidad. Sin embargo, los jefes de turno tenían que escoger entre mil candidatos y para ello se inventaban pruebas inútiles y a menudo poco pertinentes para poder hacer la criba de alguna manera.

Al principio era frustrante tener que soportar tanta absurdez, pero después empecé a verle la gracia, me lo tomaba a broma y cada proceso de selección se convertía en una juerga. De hecho, a menudo era la organizadora de la porra en la que los candidatos apostaban cuál era la mayor lerdez que nos iban a obligar a hacer.

Yo he visto de todo. Una de las pruebas que recuerdo con mayor regocijo fue un test ¿psicológico? (ahora no entendéis los interrogantes, dos líneas más abajo los comprenderéis) de 100 preguntas. Todavía recuerdo algunas de ellas:

-¿Te duele el estómago a menudo? No, pero gracias por preguntar (Jo, qué gente más maja sois, cómo os preocupáis ¿no?)

-¿Duermes bien? Pues también (De salud ando bastante apañada, tranquilos)

-¿Tienes molestias estomacales? Errrrr, a riesgo de ser reiterativa no (Igual tengo que escribir más claro)

-¿Te levantas con fuerzas por las mañanas? Hombre, una hace lo que puede, pero soy Speedygir, más me vale.

-¿Dónde nació Putin? Errrrrr, ¿en una ciudad de Rusia? (Vaya, con esta me habéis descolocado)

-¿Crees que el fontanero te cobra más de lo que debería? SÍ, y si no os habíais dado cuenta aún, siento deciros que a vosotros también, (pero esto no es ser paranoica, que supongo que es por lo que lo preguntáis, sino realista)

-¿Tienes digestiones pesadas? Que noooooooooo (Tenéis un poco de memoria de pez, ¿no?)

-¿Cuántas pesetas exactamente vale un euro? ¿166,386? ¿166,368? (¿Quién se acuerda ya de las pesetas? ¿Este es un test psicológico o de memoria?)

-¿Podrías explicar la teoría de la aguja hipodérmica? Ni-de-co-ña, (es un truño, ese capítulo siempre me lo saltaba cuando estudiaba para los finales)

-¿Cuándo suena el despertador te gustaría dormir más? Pues claro, pero ¿creéis que lo voy a admitir en una prueba como esta?

-¿Quién es la presidenta del Parlamento navarro? Pues ahora no caigo (pero si quieres te digo el de la Comunidad al que pertenece Speedytown, que es un hombre muy majo)

-El presidente y el primer ministro de Polonia eran dos hermanos gemelos. ¿Quién era el presidente y quién el primer ministro? El presidente el gordinflón con cara de bueno, el primer ministro el otro, que tenía más cara de borde (Yo los llamo por sus apodos, que hay confianza)

-¿Has tenido alguna complicación relacionada con el aparato digestivo? NO, NO, NO, NO N+O=NO (¿Qué parte del NO no estáis entendiendo?)

¿Tienes sueño durante el día? Of course not (a ver si en English os convenzo más)

-¿Qué es el SIF? ¿Solo Información Funcional? ¿Sin Interés Informativo? (Si no me dais una pista dudo que pueda concretar más)

-¿Quién es el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores? Pues seguro que hace unos años que un hombre amargado, porque tal y como está la crisis...

-¿Te parece que alguien te vigila escondiéndose detrás de una esquina? Por suerte no me lo parece y si me lo pareciera no lo diría en un test como éste. (¿A vosotros sí que os pasa? Ya si eso dejo el examen encima de la mesa, en vez de dároslo en mano, que me estáis dando mal rollo)

-¿Te levantas descansado o te gustaría quedarte más en la cama? Que no lo voy a reconocerrrrrrrrr (por muchas veces que me los preguntéis).

¿Cuál de estos jueces no participó en el juicio del 11-M? Y si no participó ¿qué más da?, ni pincha ni corta.

-Siglas de la televisión de Caracas. De Caracas. Estooooooo, si, claro, claro, la de Caracas, la tele que me pongo todas las tardes (¿einnn? ¿Y esta pregunta?)

-¿Tienes habitualmente dolores de estómago que te ponen de mal humor? Venga vale, si, sí, sí, sí, me duele el estómago, pero no me lo preguntéis más, no me lo preguntéis más, no me lo preguntéis más ¡¡¡¡¡¡¡POR FAVORRRR!!!!!!!!

Lo peor es que creeréis que me he inventado las preguntas para hacer una entrada humorística y no, son 100% reales. Sólo he cambiado mis respuestas. Ahora entendéis por qué cada prueba era una juerga, ¿no?

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¡Otra vez a rodar por el mundo!

A veces tener superpoderes mola. Como cuando puedes oír lo que piensan cosas que creemos que no tienen sentimientos. Escuchad, escuchad...

"Los billetes están sobrevalorados. Al fin y al cabo, nosotras también somos dinero. Pero como somos pequeñas, ligeras y de un color cobre oscuro que enseguida se ensucia, pues parece que molestamos en el monedero. Es que nos discriminan incluso con respecto a las otras monedas. Las preferidas son, como no, las de dos euros. Con sus preciosos reflejos plateados, su gran tamaño y sus variados grabados, se creen las reinas del mambo. Los euros tampoco se quedan atrás. Claro, como son la unidad de referencia, se olvidan que cada uno de ellos no son más que 100 céntimos. Bien pensado, nosotras somos la base del sistema financiero...

Pero nadie se acuerda de eso cuando al listo de turno le dan 3 céntimos de cambio al pagar su compra y grita: “No me des chatarra”. ¿Chatarra? Un poco de respeto, que somos de metal, pero tenemos nuestro corazoncito. Y tampoco somos objetos para coleccionar. Qué manía tienen algunos de meternos en cajas o grandes botes de cristal. Estamos allí años y años, conociendo monedas nuevas, haciendo amigas... y justo cuando somos una enorme comunidad, en la que todas nos llevamos bien y nos hemos cogido cariño, nos llevan al banco y nos cambian por un par de billetes... y otra vez a rodar por el mundo!

Porque esa es la parte más dura de la vida de una moneda: pasar de mano en mano, sin un destino fijo y sin compañía. Al principio, cuando estás recién acuñada, eres nueva y brillante, es divertido. Te sientes deseada. Viajas, conoces muchos países y culturas, te encuentras con personas variadas y formas parte de las situaciones más inverosímiles. Es emocionante. Pero después pasan los años, te llenas de mugre, pierdes la ilusión y ves cada vez más cercano el peligro de que te devuelvan al Banco de España para siempre.

Por eso nos gusta estar en los bolsillos de los niños. Nos reciben como un tesoro y nos guardan con toda la ilusión hasta que tienen suficientes de nosotras para comprar una bolsa de pipas o un chicle. Son los únicos que nos consideran dinero y nos dan el valor que tenemos. Todas las monedas, también las de un céntimo, formamos el sistema monetario, que es básico en la sociedad capitalista. Yo creo que eso merece un respeto, ¿no? "

lunes, 6 de septiembre de 2010

Corto y cambio

Aunque soy una superheroína acostumbrada a mantener oculta mi identidad secreta, soy muy mala hablando en clave. Se me da mal, lo reconozco. Cuando participo en alguna operación conjunta con otros superhéroes y tenemos que hablar por los walkie-talkies con nombres supuestos, me hago un lío y termino confundiendo a todo el mundo.

-Flecha Veloz, preparada, esperando instrucciones con AquaMan, repito, Flecha Veloz, preparada, corto y cambio.

-A ver Speedy, te llamas Flecha Directa y no hay ningún Aquaman en la misión. ¿Con quién te has juntado?

Bueno, pues si esto que no tiene mayor complicación se me da mal, ni os quiero contar el desastre que soy con ese lenguaje en clave que se suele emplear cuando una relación sentimental está empezando. En esos momentos en los que parece que hay un interés por los dos lados, pero aún no está claro qué quiere cada uno y en los que ninguno está dispuesto a arriesgarse a decir las cosas claras porque no está seguro de cuál será la respuesta. En esos días, semanas o meses en los que todo es "sí pero no", "te digo esto, pero en realidad quiero decir lo otro". En esa época divertida, emocionante... y un poco infernal.

En esas situaciones yo estoy perdida. Perdidísima. Nunca sé si lo que me dicen significa eso, o es un nombre en clave para otra cosa.

-Si él me manda un mensaje y pone "amiga, me lo he pasado muy bien hoy, te debo una caña", ¿qué quiere decir con "amiga"? ¿Que sólo somos amigos? ¿O para él será una manera cariñosa de llamarme?

-Si me envía un correo diciendo: "Esta noche juerga hasta las mil, yo saldré por este bar y este bar. ¿Tú haces algo?", ¿me está informando de sus movimientos? ¿Me está animando a que pase a verle?, ¿quiere saber dónde estaré yo para venir a verme? ¿es un simple comentario?

-Y si me dice "para esa invitación que tenemos pendiente he buscado en google el restaurante del que hablamos"...¿restaurante es cena? ¿cena es más que una caña? ¿estamos hablando por fin de una cita en condiciones? ¿Me lo estoy imaginando todo? ¿Mi clave es Jonás, como en Misión Imposible?

Al final me dan ganas de dejarme de tonterías coger un walkie-talkie y decir. "Speedygirl llamando a Speedyboy. Operación Empezar Algo iniciada. Interés mutuo equivalente comprobado. Riesgo alto para los componentes de la misión, pero objetivo importante para la felicidad en el mundo. Sincronicemos nuestros relojes y suerte a todos. Corto y cambio"

Así no quedaría ninguna duda, ¿a que no?

sábado, 4 de septiembre de 2010

Atentamente: Speedygirl

Señores responsables de urbanismo de Speedytown:

Me gustaría hacerles unas pequeñas sugerencias sobre el número, posición y sincronización de los semáforos de la ciudad. Que no es que yo diga que estén mal, ni mucho menos, pero ayer vi a tres conductores intentando hacerse el harakiri y esa imagen me ha hecho reflexionar.

Para empezar, me parece loable su objetivo de que Speedytown consiga el récord guiness de la ciudad con mayor número de semáforos del mundo, pero ¿hace falta que los coloquen todos en las calles? No sé, podrían usarlos de guirnaldas luminosas durante las fiestas o ponerlos en portales oscuros para que la gente acierte a meter la llave en la cerradura. Es cierto que un semáforo cada medio metro es una buena manera de conseguir que los conductores ejerciten las piernas al frenar y meter las marchas, pero bueno, que para lograr eso también pueden ir al gimnasio.

Comprendo que los botones del cuadro de sincronización de las luces de tráfico puede ser francamente divertido y que es una buena manera de tener entretenidos a sus hijos ahora que todavía no han empezado el colegio. Pero bueno, a los conductores nos vendría bien que los semáforos estuvieran coordinados para permitir el paso alternativo de los coches y tratar de minimizar los atascos. Más que nada para poder pasar algo de tiempo en casa y no emplear todas nuestras horas libres al volante.

Y no es que no agradezcamos sus esfuerzos por mantenernos informados. Porque es cierto que mientras esperamos que se ponga verde podemos leernos toda la prensa regional y deportiva y llegar al trabajo totalmente al día de la actualidad. Yo incluso me estoy planteando coger el coche en pijama, porque durante todas las paradas por semáforos que hago en mi trayecto podría vestirme, pintarme y arreglarme el pelo. Así podría quedarme media hora más en la cama, que siempre se agradece.

Esperando que tenga a bien tener en cuenta alguna de mis sugerencias y sin otro particular les saluda atentamente:

Speedygirl

viernes, 3 de septiembre de 2010

LA MUNDIAL

En Speedytown no llueve casi nunca. Llover en serio, digo. La mayoría de veces chispea o llueve suave, pero poco tiempo. Alguna vez cae fuerte, pero tan brevemente que a lo que quieres darte cuenta ya ha parado. La mayoría de las veces las tormentas duran 10 minutos. En fin, que estamos poco acostumbrados a ver caer agua del cielo, la ciudad está mal preparada para esa circunstancia y en cuanto cuatro gotas mojan el suelo se produce el caos total.

Bueno, pues ayer cayó la mundial. Pero LA MUNDIAL, así, con mayúsculas. Durante una hora llovió con ganas, como si se fuera a acabar el mundo. Y ya os podéis imaginar la que se preparó:


-Para empezar, las vías públicas parecían calles de natación de una piscina olímpica, porque las alcantarillas no podían tragar agua a esa velocidad. Los charcos tenían profundidad suficiente para hacer competiciones de salto de trampolín en ellos y los coches y autobuses mas que circular por la calzada, hacían surfing.

-Los vecinos de Speedytown (¿speedytownianos, speedytownienses? No sé qué gentilicio ponerles) pierden el control cuando les cae una gota encima, así que hacen las cosas más absurdas para no mojarse. Ayer los peatones corrían, tropezaban entre ellos, se peleaban por los pequeños tejadillos que les servían de refugio... Pero la verdadera lucha se vivió en las calles. Tooooooooodo el mundo decidió viajar en coche, incluida la gente que no lo coge habitualmente y que por tanto conduce de pena, empeorando los atascos, que ya de por sí son monumentales. Eso sin contar que los conductores tenían que ir esquivando las lagunas que se formaban en la calzada y sorteando a los peatones locos que por mojarse un segundo menos invadían la calzada por los sitios más inverosímiles.

-A la media hora empezó a llover también dentro de los edificios. En Speedytown hay muchas instalaciones públicas que tienen goteras que nunca se arreglan porque habitualmente con poner un cubo debajo para recoger el agua que se cuela es suficiente. Ayer hubieran necesitado cambiar los cubos por bañeras, así que ya os podéis imaginar el panorama.

-Panorama parecido al que se vivía a esa misma hora en los garajes, que se inundaron por completo. A esas alturas, la gente empezaba a tomárselo con humor, así que a más de uno se le ocurrió sacar las colchonetas hinchables, ponerles los manguitos a sus hijos y pasar la tarde en el aparcamiento como si fuera la piscina municipal. Total, con el mal tiempo que hacía tampoco iban a salir de casa...

En fin, un caos. Y esto sólo por cuatro gotas de lluvia. Ni me quiero imaginar lo que pasará como este invierno se le ocurra nevar.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Bye bye summer

Ya lo decía el Dúo Dinámico, "el final del verano llegó y tú partirás. Yo no sé hasta cuando, este amor recordarás. Pero sé que entre mis brazos yo te tuve ayer". ¿Sigo o ya os he hecho llorar?

Pues eso, que se acabó lo bueno. Adiós a las largas sesiones de sol en la playa o en la montaña. Ciao a las jornadas intensivas de tumbing delante de la tele. Auf Wiedersehen a salir de marcha todas las noches hasta las mil. Do svidaniya a quedar para tomar cañas a cualquier hora. Bye Bye summer. (Ahora ya sí que estáis llorando, ¿no?)

Total, que las vacaciones se han terminado y es hora de recapitulaciones y balances. Si yo tuviera que hacer un informe resumiendo mi verano sería algo así.

-Supervillanos interceptados y eliminados: un montón.

-Amigos nuevos: la tira

-Planes guays: barbaridad

-Viajes chulos: todos los posibles teniendo sólo los fines de semana libres.

-Prácicas deportivas innovadoras: a cascoporro.

-Sorpresas chachis: mogollón

-Giros inesperados de los acontecimientos: unos cuantos

Eso, unido a un trabajo nuevo y dentro de nada nuevo look (la melena empieza a molestarme cuando uso mi supervelocidad) dan como resultado un verano, como mínimo, original. No está mal, teniendo en cuenta las previsiones iniciales. A ver si el otoño mantiene el nivel.